Vive una experiencia única en Xilitla, San Luis Potosí

Cuevas fantásticas que te cuentan sus historias y construcciones surrealistas que dan rienda suelta a la imaginación, en medio de un paraíso verde que en primavera se llena de mariposas que llenan los paisajes de una fiesta multicolor: es el Pueblo Mágico de Xilitla.

Tus días aquí transcurrirán entre cielo azul, murmullos de cascadas, niebla que se mezcla con el verde de la sierra mientras te acompaña el olor a café. No hay otro sitio donde la naturaleza y el hombre se hayan conjugado tan armoniosa y majestuosamente como Xilitla.

Sorpréndete con el Jardín Surrealista de Edward James.

Conocida en el pasado como la Atenas Huasteca, Xilitla debe su prosperidad temprana a sus zonas cafetaleras y a su fama internacional posterior debido al Jardín Escultórico del millonario inglés Edward James.

Descubre el jardín surrealista en el que se esparce una pequeña ciudad perdida en el corazón del bosque. En él, surgen templos prodigiosos rodeados de ríos, pozas, grutas y cascadas que beben de todas las tradiciones sagradas de la tierra.

Descifra las escaleras incompletas que se vuelven puentes a ninguna parte. Pasea por veredas laberínticas. Asómate en las ventanas góticas y rodea serpientes de piedra y construcciones esféricas como sacadas de un sueño que desafían la gravedad y el tiempo. Vive la magia de las Pozas donde nada es convencional, oficial o encapsulado. Llega a lo alto de la Escalera al Cielo o cruza el tiempo a través del Camino de las Siete Serpientes; las esculturas te dejarán hechizado gracias a la magia de los diseños de este viajero inglés radicado en esta región durante la segunda mitad del siglo XX.

Foto: Visit México

Disfruta la Magia de los alrededores de Xilitla.

Xilitla es una pequeña ciudad que recuerda templos budistas en el corazón de los bosques rodeada de ríos, pozas, grutas, cascadas y una fauna de monte; por lo que podrás encontrar mariposas, sapos, caracoles, zarigüeyas, mapaches y armadillos.

Adéntrate en el sótano de las Huahuas.

Se trata de un abismo que te dejará con los ojos abiertos. Tiene setenta metros de diámetro y 478 metros de profundidad, y se ha convertido en un santuario de diversas variedades de aves. En su interior se abre una enorme boca de noventa metros de altura y ochenta de ancho. Se trata del salón de las huahuas, término con el que se denomina a las cotorras. El sonido del canto de cientos de ellas es una experiencia con la naturaleza como nunca antes.

Dale gusto a tu paladar con un tradicional Zacahuil.

Satisface tu sentido del gusto y prueba en el tianguis un zacahuil; es un tamal de casi dos metros de largo hecho de masa, chile chino y carne de cerdo o pollo. Pasa hasta doce horas en hornos de barro y pueden compartirlo hasta cien personas. Acompáñalo de un rico y caliente café regional.

Baila Huapango en Xilitla.

Acude al Jardín Miguel Hidalgo donde se lleva a cabo la típica Huapangueada. Con esta celebración dominical se pretende recobrar desde hace varios años este género de baile, tradicional en el pueblo, en el que todos participan bailando al ritmo de los tríos con máscaras de carnaval.

Siente cómo aumenta la temperatura con el golpeteo de botas y zapatos sobre el tablado. Saca la cámara o únete a esa nutrida concurrencia de niños y mujeres que participan en el baile. En algún momento te sentirás como en carnaval por el ánimo de quienes vienen a disfrutar, incluso de pueblos aledaños, del sonoro huapango.

Con información de: Visit México.

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