Vive una experiencia única en Cadereyta de Montes, Querétaro

Es la entrada a la Sierra Gorda de Querétaro, pero también es un lugar donde se junta el semidesierto con el agua. Esta zona tiene el privilegio de contar con una variedad enorme de ecosistemas con flores multicolores, campos vitivinícolas, jardines botánicos enmarcados por las rojizas paredes de la sierra queretana.

Se puede hacer senderismo, pescar, escalar o admirar sus construcciones religiosas y visitar dos de los más diversos invernaderos de cactáceas en América.

Cuando visites Cadereyta no dejes de ver sus impresionantes grutas y las zonas arqueológicas de las Ranas y de Toluquilla.

Siéntete un arqueólogo más en Toluquilla.

Foto: Visit México

Toluquilla es una pequeña zona arqueológica rodeada de barrancas, que estuvo habitada por distintos grupos que compartieron la región serrana entre los años 300 dC hasta el 1300 de nuestra era.

Adéntrate en las profundidades de la zona.

Aproxímate a la cima de la meseta, sube por las escalinatas de piedra y recorre los callejones; admira los muros de piedra y lodo que delimitan los espacios del centro ceremonial, político y administrativo que algún día controló las rutas comerciales de la región y la explotación de cinabrio, óxido de hierro, granate y mercurio.

Sé parte de antiguas tradiciones.

Recorre el conjunto habitacional que compartieron los nobles y sacerdotes. Admira el vestíbulo principal y siente la tranquilidad que respiran las habitaciones que lo circundan.

Aprende cómo fueron los cuatro juegos de pelota e imagina el tradicional rito prehispánico que implicaba una gran concentración y una extraordinaria condición física de los jugadores. Siente la magia del santuario y conoce las diferentes interpretaciones que los arqueólogos han concebido para explicarse la existencia del lugar y su relación con la cacería, la agricultura, la pesca, el comercio y el vínculo de sus habitantes con la naturaleza.

Las casonas de Cadereyta te dan la bienvenida.

Foto: Visit México

Visita el majestuoso centro y los edificios que quedaron como testigos de la historia de los indígenas, los misioneros, los oficiales y los mineros que han compartido y explorado el bravío territorio del semidesierto.

Camina por la plaza central decorada con piedras de río que forman un inmenso tapete veteado. Absorbe el movimiento de su tradicional kiosco rodeado de antiguas construcciones de tonos amarillos y ocres que albergan más de cuatro siglos de historia novohispana.

Pasea a lo largo de los hermosos portales adornados por inmensos portones de madera, ventanales, zaguanes y balcones que dejan pasar la energía apasionada de la ciudad. Detente frente al Templo de San Pedro y San Pablo y admira en su interior el retablo del altar mayor de estilo churrigueresco y en su fachada el reloj estilo porfiriano, mira el Palacio Municipal  y las impetuosas casonas de abolengo.

No puedes perderte el vivero y jardin bótanico de de Cadereyta, cuya fama obedece a que sus colecciones de cactáceas se ubican entre las mayores del mundo.

Disfruta las fiestas, la comida y las artesanías.

Encontrarás numerosas fiestas aquí; las más importantes son la de San Gaspar, el 2 de febrero, la de Nuestra Señora del Refugio, el 4 de julio, y el 8 de septiembre, que se celebra la conmemoración de la fundación de Cadereyta.

Experimenta a la hora de la comida los platillos típicos de la región; entre ellos destacan las carnitas de cerdo, el chicharrón de res o el nopal penca. También conoce el trabajo de los artesanos de la región; las piezas en mármol y la talabartería son lo más populares.

Presa Zimapán, de imponentes cordilleras.

Foto: Visit México

La Presa Zimapán, conocida también como Presa Fernando Hirart, es una maravilla de la ingeniería mexicana.

Emprende el camino.

En el camino a la presa admira los soberbios puentes que atraviesan por debajo de las montañas. Detente en los miradores para deleitarte con los espectaculares paisajes escarpados que se extienden a tus pies.

Descubre el islote que surge en medio de las aguas que inundaron el área y distingue la caprichosa arquitectura que plantea un complejo elevado sobre sólidos pilotes de concreto y tensos cordeles que sostienen las lonas del techo que conforman las habitaciones del hotel.

Navega entre paredes de piedra.

Dirígete a uno de los embarcaderos y toma una lancha para navegar por el río. Admira los diferentes colores de las piedras en las paredes de más de 200 metros de altura. Presta atención a los impresionantes cortes que los ingenieros realizaron a las paredes de roca para dar fluidez a la corriente e imagina la fuerza del río que entra a la central hidroeléctrica.

Con información de Visit México.

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